jueves, 25 de mayo de 2017

Yellow dress, touch of black and smile

"Era lo último que iba quedando de un pasado cuyo aniquilamiento no se consumaba, porque seguía aniquilándose indefinidamente, consumiéndose dentro de sí mismo, acabándose a cada minuto pero sin acabar de acabarse jamás"
                                                 Cien años de soledad

lunes, 22 de mayo de 2017

Lunares y denim juntos molan más

"En tiempos de cambio, quienes estén abiertos al aprendizaje se adueñarán del futuro, mientras que aquellos que creen saberlo todo estarán bien equipados para un mundo que ya no existe" 
                                      Eric Hoffer 

miércoles, 17 de mayo de 2017

Creating worlds: outfit con maxi vestido

Cuando yo era pequeña nunca quería pisar charcos. No porque temiera mojarme los calcetines o pisar gusanos ahogados; era, en general, una criatura sucia, con una bienaventurada indiferencia hacia cualquier tipo de mugre.
Era porque no creía que aquel espejo liso sólo fuera una fina película de agua sobre la tierra sólida. Estaba persuadida de que era una puerta hacia algún espacio insondable. A veces, al ver las diminutas olas provocadas por mi proximidad, pensaba que el charco era profundísimo, un mar sin fondo en el que se ocultaban la perezosa espiral del tentáculo y el brillo de la escama, con la amenaza de enormes cuerpos y dientes agudos a la deriva, sin lentes, en las remotas profundidades.
Y entonces, bajando la vista al reflejo, veía mi propia cara redonda y mi pelo rizado en una extensión azul sin contornos, y pensaba en cambio que el charco era la entrada a otro cielo. Si lo pisaba caería de inmediato y seguiría cayendo, más y más, en el A espacio azul.
Sólo había un momento en que osaba caminar a través de un charco: era en el crepúsculo, cuando asomaban las estrellas vespertinas. Si al mirar en el agua veía allí un alfilerazo luminoso, entonces podía chapotear sin miedo, pues si caía en el charco y en el espacio podría aferrarme a esa estrella, al pasar, y estaría segura.
Aún ahora, cuando veo un charco en mi camino, mi mente se detiene a medias (aunque mis pies no lo hagan) y luego sigue su camino, dejando atrás sólo el eco del pensamiento:
¿Y si esta vez cayeras? 
                                                                              VIAJERA

lunes, 15 de mayo de 2017

Kimono styling: how to wear a kimono

Complicado pero no tanto.
Es una solución muy fácil para darle ese toque que necesita un outfit en un principio, demasiado básico y sin chicha. 

miércoles, 10 de mayo de 2017

Casual and comfty mood

¡Cuánto más deseable resulta la vida de moscas y pajarillos, que la viven a su antojo y guiándose sólo por su instinto natural, si las asechanzas de los hombres se lo consienten¡ Hay veces en que los pájaros, encerrados en una jaula, aprenden a imitar la voz humana, y resulta inimaginable de qué modo se degrada entonces aquel encanto que le es connatural: ¡hasta ese punto es más grato, bajo cualquier punto de vista, lo que ha creado la Naturaleza que el arte remedia....
                                                    Erasmo de Rotterdam-Elogio de la Locura

lunes, 8 de mayo de 2017

Ruffles on pants and animal print.

Tengo mi propia versión del optimismo. Si no puedo cruzar una puerta, cruzaré otra o haré otra puerta. Algo maravilloso vendrá, no importa lo oscuro que esté el presente.
                                 Rabindranath Tagore

miércoles, 3 de mayo de 2017

Heart Breaker; Casual outfit with relaxed jeans

[...]-Al menos podrás mirar -dijo la vieja, sacando el peine envenenado y levantándolo en el aire.
Tanto le gustó a la niña que se dejó seducir y abrió la puerta. Cuando se pusieron de acuerdo so-bre la compra la vieja le dilo:
-Ahora te voy a peinar como corresponde.
La pobre Blancanieves, que nunca pensaba mal, dejó hacer a la vieja pero apenas ésta le había puesto el peine en los cabellos el veneno hizo su efecto y la pequeña cayó sin conocimiento.[...]

lunes, 1 de mayo de 2017

Falda perfecta a todo color. Ful color look

Es gracias a ese imposible que nos elevamos por encima de todo lo posible. Es el entusiasmo el que nos mantiene vivos. 
                                Ernesto Sabato
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